Usted tiene una alta dosis de mortalidad y yo de emotividad

Querido Coronavirus,

Le escribo porque la gente habla de usted. Los periodistas y mandatarios dicen conocerlo bien. Hasta mi jefe que me envió a casa, a trabajar desde allí, parece tenerlo entre su lista de contactos de emergencia.

Yo, por otro lado, sé de usted lo que me comparten mis amigos, lo que requieren que comunique de usted en la empresa, lo que le dijeron a mis vecinos cuando no pudieron asistir al funeral de su mamá.

Sé que se propaga como las noticias falsas, como los discursos convertidos en memes de Trump, como los falsos positivos de mi país. Sé que viene desde lejos, que ataca indiscriminadamente y que ha visibilizado los problemas que desde siempre hemos tenido en el primer y tercer mundo.

Como ve, no sé mucho. Sé apenas lo que está en la superficie porque el trabajo no me da ni tiempo de estar en casa aunque pase las 24 horas del día en ella. Mi perro sigue extrañándome y con mamá sólo comparto 20 minutos al desayuno, al almuerzo y a la cena.

Creo que tanto usted como yo necesitamos un abrazo, saber un poco más del otro… Pero de lejitos porque usted tiene una alta dosis de mortalidad y yo de emotividad.

No vaya a ser que a usted y a mí nos mate mi desconocimiento.

P.D.: Gracias por encerrarnos, el medio ambiente está agradecido, eso lo sé porque los pájaros han vuelto a cantar.

 

Elizabeth Benjumea

@elizabethbenan

 

 

 

 

Melina Ilustradora

Melina Palacio

 

 

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