No me preparé nunca para un enemigo como tú

Querido Coronavirus,

Te escribo desde el frío cono sur austral de América, un lugar bastante lejano de tu procedencia.

Ni como persona ni como mediano empresario que soy me preparé nunca para un enemigo como tú. Llevo más de 40 años de experiencia en mi trabajo, muchos de ellos buscando cómo agregarle valor a mi empresa, para que sea competitiva, para que esté a la altura de los retos del mercado, pero esa es justamente mi desventaja hoy, que nada de esto se trata de “el mercado” sino de la vida y no hay nada más impredecible que la vida.

Ahora, como buen empresario que pretendo ser, estoy mirándote desde una perspectiva analítica, trato de encontrarte aspectos positivos, trato de hallar una buena salida para aminorar los riesgos de mi negocio y, mientras tanto, con el pasar de los días, descubro que he estado mucho más tiempo en mi casa y que veo más a mi familia.

He tenido semanas de una vida hogareña y de fecundas conversaciones con mis hijos. He estado viviendo todo eso que realmente le da valor a nuestra existencia: compartir con los que queremos.

Además, no me puedo quejar de la contaminación, es claro que el aire que hoy respiramos está más limpio y eso es un realidad que no podemos ignorar y que deja sobre la mesa la necesidad urgente de repensarnos. El mundo cambió y yo tuve la oportunidad de escribir estas líneas, gracias a la invitación de una gran amiga colombiana, emprendedora, valiente y fuerte, tanto o más que tú, coronavirus.

¿Y qué viene ahora? Resiliencia, amigos. Ánimo que se puede hacer mucho todavía y se puede hacer mejor.

Miguel Díaz

Empresario Chileno

 

 

 

 

Melina Ilustradora

Melina Palacio

 

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